








¡Cómo están mi genteeee! Hoy tocó hacer una visita muy, pero muy especial. Si el teléfono suena y es tu tía favorita pidiendo que vayas a verla, ¿cómo puedes negarte?
Pues yo no lo hago jajaj 😌.
Un aplauso a esas tías que son como una segunda madre 🙌🏻. Esta mujer que ven acá ha sido mi amiga, mi confidente, mi paño de lágrimas, mi doctora cuando estuve enfermo, mi musa cuando busqué inspiración y mi ejemplo a seguir durante tantos años que no alcanzarían las palabras para decir cuánto la amo y le agradezco su presencia en mi vida.
Me cuenta la familia que desde que era un renacuajo, por las noches no paraba de llorar hasta que iba mi tía a cargarme; no en los brazos de papá, ni en los de mamá, ¡sino en los de ella! Así que, adivinen cuál fue mi primera palabra al hablar: Tíaaaaaa🤣.
Hasta el mundo espiritual sabe que estamos conectados... aunque esa historia es para otro día, jajaja.
El punto es que llegué a su casa y entre palabras dije: «¡Qué ganas de comer un buen arroz con maíz y unos tamalitos!». No se diga más, aquí se cumplen peticiones, porque el amor es recíproco y yo también soy su hijo 😋.
¿Ustedes también tienen a su súper tía? Ella es mi hogar ❤️ y mi número de emergencias.
¡Un abrazo a la distancia y que Papá Dios los bendiga!