"Bajito y pegao:Naufragio en el Diamante"/Artículo

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Qué tal, amantes del deporte!

Honor para mí acercarme a esta comunidad para compartirles un texto sobre los finales de la Serie Nacional de la Pelota Cubana.

Advierto que este es un lanzamiento "bajito y pegao" y nada me haría tan feliz, le hicieran suin en los comentarios.

Dicho lo dicho. Vamos al "pollo del arroz con pollo" (dicho cubano).


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Lo que acabamos de presenciar en la agonía de esta Serie Nacional no es solo un desenlace irrespetuoso; es el certificado de defunción —con cuño y firma de la Comisión Nacional— de lo que alguna vez fue el orgullo de una nación. Resulta casi patético, de forma retorcida y cruel, que el deporte que nos puso en el mapa mundial hoy se dirima entre llamadas telefónicas de reclamo, presupuestos de hotel y alineaciones que parecen sacadas de un juego de "piten" en cualquier solar de Centro Habana.

La Excelencia que se Volvió Esperpento

Hubo un tiempo, que hoy parece prehistórico o producto de una alucinación colectiva, en el que el béisbol cubano era sinónimo de una maquinaria perfecta. Hablamos de la tierra que parió a Linares, el "Niño" que hacía parecer fácil lo imposible; a Pacheco y su capitanía de hierro; a la elegancia de Germán Mesa en el campo corto, o al brazo de titanio de Braudilio Vinent. Aquellos hombres no salían al terreno a "cumplir con el calendario"; salían a defender una mística que hoy ha sido canjeada por la desidia y el "facilismo" burocrático.

Ver a un equipo como Los Toros de Camagüey presentarse a una subserie decisiva con solo 17 sobrevivientes —13 jugadores de posición y 4 lanzadores— no es solo una falta de respeto a Los Vegueros de Pinar del Río, que espera con la ansiedad de quien ve su destino en manos de un tribunal negligente. Es un insulto a la memoria de Orestes Kindelán o Antonio Muñoz.

¿Se imaginan al "Gigante del Escambray" aceptando que su equipo viaje diezmado porque "el presupuesto de hospedaje se acabó" o porque "los muchachos tienen deudas con el entrenamiento"?

En otros tiempos, la sola idea habría sido motivo de consejo de disciplina; hoy, es la excusa oficial confirmada por directivos del INDER.


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El Show de lo Absurdo: El Noveno Inning de la Vergüenza

El colmo del sarcasmo llegó en el cierre de un noveno inning donde Camagüey, ganando 7-2, tuvo que apelar a jugadores de posición para que se subieran a la lomita. El espectáculo fue dantesco. Lo que debía ser el clímax de una clasificación deportiva se convirtió en una parodia donde la pelota de máxima categoría descendió al nivel de una liga de veteranos en domingo de resaca.

Villa Clara, no es culpable de nada esto. Nadie puede culparlos. El problema no es el que recibe el regalo, sino el sistema que permite que la Serie Nacional se convierta en una piñata donde los caramelos son boletos a la postemporada regalados por la incompetencia organizativa.

¿Soluciones o Salidas de Emergencia?

La propuesta de cerrar el calendario en la fecha prevista sin recuperar juegos es, sencillamente, la rendición incondicional. Es admitir que no tenemos la capacidad logística, ni el respeto por el aficionado, ni la seriedad profesional para llevar un torneo de principio a fin. Dicen que es "un método aplicado en ligas foráneas". Claro, la diferencia es que en esas ligas no se suspenden 50 juegos por falta de transporte, de luz o por una planificación que parece hecha en una servilleta durante un apagón.

El declive no es solo técnico; es moral. Cuando un equipo de la élite nacional deja a 23 atletas en casa porque "están enfermos" (una epidemia selectiva y muy oportuna, por lo visto), lo que estamos viendo es el desmoronamiento del compromiso. El béisbol cubano, aquel que intimidaba a profesionales en eventos internacionales, hoy se arrastra por los estadios vacíos suplicando que se acabe la tortura de los juegos pendientes.


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Desastre

Es lamentable que la Serie Nacional, nuestra mayor pasión, termine empañada por este fango de especulaciones y falta de rigor. Mientras los directivos se pasan la bola de la responsabilidad por teléfono, el prestigio de nuestro pasatiempo nacional se hunde más rápido que un envío de un jugador de posición haciendo de lanzador improvisado.
Si este es el camino que nos queda, mejor apaguen las luces (si es que hay corriente) y cierren el estadio. Para ver un "pitén de barrio", no hace falta pagar una entrada ni movilizar a una provincia; basta con ir a cualquier esquina, donde al menos los jugadores le ponen más ganas que los protagonistas de este irrespetuoso desenlace.

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4 comments

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Gracias al equipo!! 🫂

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Tus palabras son estocadas certeras. No hay ni una en la que no esté de acuerdo contigo. Damos pena como nación de béisbol. Simplemente es un circo, en el que todos son payasos aficionados

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Es lamentablemente el panorama.
Costará mucho tiempo recuperarnos de ese desastre.
Un abrazo.

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Confesión: no me gusta para nada el béisbol, pero usted, amigo mío, ha conseguido que hoy lo encuentre incluso divertido 🤭😂

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Me satisface tu entrada. Tú vuelta. Y tu sonrisa.
Gracias 🌻

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Es terrible que hoy vivimos en el obligado parnasianismo...

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