XIba a escribir sobre las proyecciones de los lanzadores cubanos para la temporada del MLB que empieza hoy, pero luego de ver un post en la web 2 cambié de idea. La publicación trata sobre la llegada a Dominicana de Jorlis Bravo, pelotero de 21 años con el título de Novato del Año en la última Serie Nacional jugada.
El muchacho ya tiene representante y academia donde entrenar, y buscará seguramente pulir sus condiciones para llegar a firmar con una organización de MLB. Pulir no creo que sea la palabra adecuada para lo que tiene que hacer el muchacho. Creo que tendrá que actualizar completamente su forma de entrenar, sentir y ver la pelota, como mismo han hecho otros que han logrado dar el salto, aunque sea a Ligas Menores.
Hace mucho tiempo que en Cuba no se forman peloteros hasta el punto que solo necesiten “pulir” alguna que otro detalle. Hoy se forman en otros lugares como República Dominicana, y si no les va bien entonces tal vez vuelven a Cuba y le aportan un poco de brillo a la Serie Nacional. Es terrible que para tener un poquito de calidad en la liga cubana, tenga que ser necesario que los atletas busquen fortuna en otras aguas.
Lo que más duele es que para lograr producir “peloteros modernos”, no se necesita viajar a otra galaxia y pasar cursos con extraterrestres. La información está bien cerca, y por cada minuto que pasa, en el resto de los países la actualización se acelera.
Prefiero entonces que el talento e incluso los menos talentosos, busquen ser mejores en academias fuera de Cuba, con todo y que implique toda una odisea para ellos. Es la única opción realista por ahora, que dará solución a la confección de equipos para los próximos Clásicos, y para que aumente la cantidad de peloteros cubanos en MLB.
Peor es que pitchers jóvenes con rectas poderosas en su debut, al siguiente año no lleguen ni a las 85 millas por hora. Ejemplo claro de esto es Yosimar Cousin, picher camagueyano de mucho talento que lanzaba fuego en su primer año en Cuba. Luego su brazo se estancó, y gracias a Dios pudo salir de Cuba. Jugó este año el Clásico Mundial, con rectas sostenidas sobre las 95 mph y con rompientes como cuchillos.
Estoy seguro que si se quedaba en Cuba seguro que ni siquiera hacia el grado para representar a mi país. Por tanto, celebraré cada vez que estos muchachos lleguen a un nuevo puerto buscando ser mejores peloteros. Pero ojo, no estaré de acuerdo que para lograrlo, se expongan a peligros innecesarios, que pueden acabar con los sueños de ser grande para siempre.

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