A veces solo nos falta "un pasito más".
Y si nos falta tan poquito para lograr eso que queremos, a pesar del agotamiento físico o mental, el mismo hecho de saber que estamos muy cerca de la meta nos da un impulso adicional para mantenernos resistentes hasta el final.
En ocasiones ese pasito adicional es pequeñito, pero sumamente importante y necesario para conseguir aquello que nos hemos propuesto.
Unas palabras de aliento en esos casos nos pueden ayudar "Vamos" "Ya estás cerca" "Falta poco" "Ya casi llegas a tu meta". Esa motivación adicional, más enfocada en nuestro propio diálogo, es útil y funciona como la gasolina extra para llegar a donde queremos.
Sometimes we only need “one more step”.
And if we are so close to achieve what we want, despite the physical or mental exhaustion, the very fact of knowing that we are very close to the goal gives us an extra boost to stay resilient until the end.
Sometimes that extra step is tiny, but extremely important and necessary to achieve what we have set out to do.
A few words of encouragement in those cases can help us “Come on” “You're close” “You're almost there” “You're almost there”. This additional motivation, more focused on our own dialogue, is useful and works as the extra gasoline to get where we want to go.
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Recordé un viejo chiste cruel que dice más o menos así: Un galante gusano se enamora de una uruga y va a la casa de ella a pedir la mano a sus padres. El papá se ríe y le pregunta que grado de estudio tiene, el gusano le responde que nunca ha estudiado. El papá le dice que para casarse con su hija debe estudiar y obtener el Certificado de 6to Grado.
Durante 6 años, el gusano estudió y obtuvo el Certificado solicitado por el suegro. Regresa muy contento a la casa de la uruga, pero el papá le dice que los tiempos han cambiado y que ahora debe estudiar y graduarse de Bachiller.
El gusano con ánimo se inscribe y cursa los 5 años reglamentarios. Obtiene el Título de Bachiller y regresa muy contento a la casa de los suegros. Pero, nuevamente, el papá de la uruga le exige que debe ser Ingeniero si pretende casarse con su hija.
Con ánimo, el gusano estudia en la universidad y se gradúa de Ingeniero, como lo solicitó el suegro. Regresa a la casa de la uruga y esta vez el papá le da el visto bueno. El gusano salta de contento y a la salida se lo come una gallina…