
Estoy cansado, son pocos los que no lo están hoy en Cuba. Las frustraciones acumuladas se detonan con facilidad en este ambiente donde todos están a punto de explotar.
Controlarlo todo, que no haya problemas, ni imprevistos, paz. Esas se vuelven la obesesiones de quienes nunca han tenido el control ni estabilidad. Por eso la gente se altera cuando le mueven algo de lugar y las madres dan la guerra por el desorden. Tenerlo todo ordenado y organizado es lo único que se puede controlar aquí y, a eso, muchos se aferran. Las alternativas no son agradables: locura, alcoholismo, explotar.
Explotando al menos te desahogas, aunque luego vengan más problemas.
© Enrique Yecier
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