Fácil es sentarse en la tribuna,
con manos limpias de polvo y grieta,
y desde esa altura que no cuesta,
señalar la paja en la ojera ajena.
Más el banquillo suele tener dos plazas
y a veces el juez termina esposado,
con las esas cadenas que forjaba,
mientras el otro reía a su lado.
El olor a pólvora que celebras
no arde igual en la herida del que no tiene nada.
Tu pólvora es fiesta,
la de otros una fiera que devora sueños.
Piensas por todos, armando sus certezas,
les prestas tus muertos, tu épica prestada.
Pero el hambre no entiende de gestas perfectas,
pide pan, no epitafios, y tú hueles balas.
Baja del cadalso dorado,
mójate los pies en este barro.
Porque todos llevamos un lado
de lo que condenas con tanto denuedo.


Posted Using INLEO
Cuanta de verdad en esos versos 😞