
Mis amores, qué cosa tan rica es despedir el día desde la playita, con el sonido del mar de fondo y esa brisita salada que te acaricia la piel y te calma el alma. Aquí estoy yo, sentadita cerquita de la orilla, mirando cómo el cielo se va pintando de tonos suaves mientras el sol se esconde poquito a poco. No saben la paz tan grande que se siente en este momento… es como si todo lo malo se lo llevaran las olas.
Hoy fue un día bonito, de esos que se disfrutan sin apuro, y ahora la noche cae lentica, con ese fresquito sabroso que provoca quedarse un rato más, escuchar el mar y agradecer. A veces uno no necesita grandes planes, ni ruido, ni gente alrededor; solo este silencio bonito que habla más que mil palabras. Aquí, frente al mar, uno recuerda lo chiquiticos que somos y lo grande que es la vida.
Quería desearte una noche hermosa, tranquila, llena de calma y pensamientos lindos. Que donde estés puedas sentir aunque sea un poquito de esta paz que me envuelve ahorita. Si fue un día pesado, deja que la noche lo aliviane. Si fue un día chévere, agradécelo con el corazón abierto. Todo pasa, pero estos momentos se quedan guardaditos en el alma.
Desde la playita te mando un abrazo grande, de esos sinceros, y toda mi buena vibra. Que descanses rico, que sueñes bonito y que mañana amanezcas con una sonrisa.
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