Kuazar: Cuando el Guaraní Retumbó en Europa

Hay cosas que el Paraguay logra casi a escondidas, sin que el Estado se entere, sin presupuesto ministerial, sin delegación oficial con viáticos y discursos. Cosas que ocurren porque tres tipos de Ciudad del Este decidieron que podían, y simplemente lo hicieron. Eso es Kuazar.

Para quien no los conozca todavía —y si es así, tenemos que hablar— Kuazar es un trío de thrash metal formado en la capital del Alto Paraná, integrado por Josema González en voz y guitarra, Ratty González en batería, y Marcelo Saracho en bajo y coros. Su propuesta no es simplemente "metal en Paraguay". Es algo más específico, más raro, más nuestro: metal cantado en guaraní, con letras que narran episodios de la historia paraguaya. La Guerra del Chaco, la Triple Alianza, la mitología guaraní. Todo eso con distorsión, velocidad y una contundencia que no pide permiso.

El nombre lo dice todo, aunque hay que saber de dónde viene. Kuazar es la estilización paraguaya de quasar, ese fenómeno astronómico que ocurre cuando un agujero negro absorbe una estrella de neutrones y libera una de las explosiones más grandes del universo, generando ondas de radio que viajan a velocidad cercana a la luz. Caos. Violencia. Energía descomunal disparada hacia todas partes. Perfecta metáfora para lo que hacen.

Primera gira: aprendiendo el circuito de la manera difícil

En abril de 2025, Kuazar cruzó el Atlántico por primera vez como banda invitada de la gira "Oppressing the Masses for 35 Years" de Vio-lence, acompañados también por Exhorder. Once fechas en once días: Amberes, Málaga, Londres, Birmingham, Preston, Glasgow, Dublín, Chester, Sheffield, y finales en Gales. Europa y el Reino Unido de una vez.

No es casualidad que los hayan llamado. En Paraguay ya habían abierto para Megadeth, Kreator, Sepultura y Slipknot. Tenían rodaje. Pero una cosa es abrir para una banda grande en tu propio patio, y otra muy distinta es subir a un escenario en Birmingham —la ciudad que parió al heavy metal— y ganarte al público desde cero, con letras en guaraní que nadie entiende pero que igual generan algo.

La crítica especializada los notó. El sitio MetalUnderground los calificó como "una de las aperturas más sorprendentes de los últimos tiempos". En Birmingham, la bajista de Mercyful Fate apareció en el show. Esas cosas no pasan por accidente.

Volvieron con aprendizajes, con nuevos contactos, y con algo que no se compra: la certeza de que el sonido funciona afuera.

Junio 2026: Hellfest y Graspop. Historia sin aspavientos

Si la primera gira fue la prueba, esto fue la consagración.

Los días 20 y 21 de junio de 2026, Kuazar se presentó en los dos festivales de metal más importantes de Europa: el Hellfest Open Air en Clisson, Francia —Hell Stage, el sábado— y el Graspop Metal Meeting en Dessel, Bélgica —Jupiler Stage, el domingo. Compartiendo cartel con Alice Cooper, Megadeth, Anthrax, Def Leppard, Sepultura, Mastodon, Limp Bizkit.

Primera banda paraguaya, de cualquier género, en llegar a ambos festivales. No hay otro dato que resumir porque ese ya lo dice todo.

Lo que me parece más hermoso —y más revelador— es lo que contó el baterista Ratty sobre la reacción del público europeo. Les pedían que repitieran palabras en guaraní, y se prendían. Miles de personas en Bélgica y Francia coreando un idioma que la mayoría de los paraguayos todavía asocia con algo menor, algo de campo, algo que "no sirve para el mundo". Y resulta que sí sirve. Resulta que resuena. Resulta que un público metalero europeo no necesita entender la letra de "Machete Che Pópe (Acosta Ñu)" para sentir que ahí hay algo real.

Lo que el Estado no hizo, y lo que eso significa

Aquí viene la parte incómoda, que es la que más me interesa.

Paraguay tiene una Secretaría Nacional de Cultura. Tiene ministerios, tiene embajadas, tiene organismos que supuestamente promueven la identidad nacional. Acabamos de ver cómo el gobierno promulgó esta semana leyes para "preservar la memoria histórica del Chaco" y declarar a la Guarania "el alma sonora del Paraguay". Muy bien. Muy bonito.

Pero Kuazar llegó al Hellfest y al Graspop sin ninguna de esas instituciones. Lo hicieron con trabajo, con autocrítica, con una red de amigos en Europa que creyeron en ellos —el propio Josema menciona a Wim Gyselen y Youssef Abado como piezas clave— y con un álbum grabado en Estados Unidos con recursos propios.

Mientras el Estado firma leyes simbólicas, tres músicos de Ciudad del Este hicieron que miles de europeos corearan en guaraní. Esa es la distancia entre el discurso oficial y la realidad del artista paraguayo: enorme, silenciosa, y un poco vergonzosa.

Lo que viene

Al regresar de Europa, Kuazar ya está en proceso creativo. Según Josema González, tienen "muchos riffs cocinándose" y apuntan a lanzar el sucesor de Hybrid Power antes de finales de 2027. También mencionaron el Wacken y el Download como metas futuras —los dos grandes que faltan en el mapa.

Y mientras tanto, planean recorrer el interior del país para seguir llevando la música a quienes todavía no los conocen.

Eso también es parte de quiénes son. No se olvidaron de donde salieron.

0.00000715 BEE
0 comments