¿Y Si Tu Detergente De $400 Fuera Una Mentira?

Nunca creerás lo que descubrí.

En mi búsqueda de soluciones autónomas para reducir costos, comencé a analizar mis necesidades cotidianas, me pregunté qué podría hacer para reducir cualquier cosa a sus ingredientes básicos y fabricarla yo mismo. ¿Cuánto me va a costar hacerlo? ¿Cuánto tiempo me va a llevar? ¿Será complicado? ¿Necesitaré herramientas especiales? Y toda una lista de otras preguntas que tuve que enfrentar.

Así que empecé con una de las necesidades básicas que todos tenemos.

El higiene. Más específicamente, jabón. La pelea había comenzado.

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Ahora, existen diferentes métodos para hacer esto, pero antes de revelar uno de esos métodos, hay algo que tienes que saber, y es la verdad sobre porqué necesitas hacer esto, revelando la mentira que ha estado sentada en tu cuarto de lavado durante todo el tiempo que puedas recordar, comiéndose innecesariamente tus ingresos. Para cuando termines de leer esto, nunca volverás a ver ese pasillo lleno de jabones de la misma manera.

Algo huele demasiado bien para ser verdad

Piensa en lo que nos han enseñado a asociar con estar “limpio”.Tu ropa sale de la lavadora oliendo a lavanda, ropa recién lavada, flores de primavera, brisa del océano o cualquier otro aroma artificial que prometa el envase esta vez, y de alguna manera hemos aceptado que si huele limpio, entonces debe estar limpio.

Pero aquí está la pregunta que aparentemente nadie hace:

¿Cuándo empezó la ropa limpia a necesitar oler a algo?

La mayoría de nosotros pasamos toda nuestra vida viendo anuncios metidos hasta por la garganta en todos lados que vayamos. En gran medida, hasta que la experiencia y los patrones alcanzan nuestra conciencia, aceptamos todo lo que nos dicen como si fuera la única manera de hacer las cosas. Necesitamos las cosas que nos están vendiendo, y lo que venden tiene que venir de ellos, y no cuestionamos ni una sola parte de eso.
Hasta que lo hacemos.

La ola de Tide de 1946 que lentamente te lavó el cerebro

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Los detergentes sintéticos no fueron simplemente inventados como un reemplazo inútil del jabón. El agua dura era un problema técnico real para los jabones tradicionales, y los surfactantes sintéticos ofrecían grandes ventajas. Durante la Segunda Guerra Mundial, la escasez de grasas también aceleró el cambio hacia los surfactantes sintéticos.

En 1933, Procter & Gamble introdujo Dreft como una solución de detergente sintético para el hogar. Era conveniente, económico y práctico para las condiciones y estilos de vida de los habitantes urbanos y hogares suburbanos promedio, que no estaban acostumbrados a fabricar sus propios jabones.

Para los crapitalistas, contaban con que siguiera siendo así. Luego, poco más de diez años después, Tide fue desarrollado deliberadamente y comercializado como una nueva categoría importante de productos de limpieza. Para vender realmente sus productos y hacer que el mensaje llegara con fuerza, las enormes inversiones en marketing desempeñaron un papel importante en enseñar a los consumidores cómo se suponía que debía verse y sentirse algo “limpio”.

La publicidad histórica hacía énfasis en cosas como “Washday Miracle”(Milagro del día de lavado) y “Oceans of Suds”(Océanos de espuma.). Incluso un relato histórico contemporáneo documentó que los consumidores habían sido condicionados a asociar la espuma con la eficiencia de limpieza, hasta el punto de que algunos productos podían ser rechazados si no producían suficiente espuma.

¿Cuántos de nosotros ahora vemos el jabón y pensamos que no está limpiando una mierda si no produce espuma? ¿Te sientes estafado todavía?

No terminó con la espuma. Con el tiempo, la misma idea se extendió a todo lo demás que asociamos con esa pequeña botella de detergente: Más fragancia. Fragancia que dura más. Colores más brillantes. “Frescura” que dura días.

Fórmulas especiales para esta tela, ese color, este tipo de mancha, ese tipo de lavadora. Pasamos de simplemente lavar nuestra ropa a que nos vendan toda una experiencia de cómo se supone que debe verse, sentirse y oler algo limpio.

Cuantas más características añadieron, más fácil se volvía creer que necesitabas el producto en sí en lugar de entender qué es lo que realmente está haciendo la limpieza. Básicamente dejamos de preguntar qué necesitábamos realmente para fabricar un limpiador y empezamos a preguntar qué botella deberíamos comprar.

Si puedo comprar una botella de esta mierda por $200 MXN o más, ¿por qué exactamente estoy pagando? ¿Qué hay realmente dentro de ella que hace necesario que siga comprando otra botella cada vez que se me acaba? ¿Por qué no puedo simplemente conseguir los ingredientes básicos yo mismo y fabricar esta mierda?

Cuando empiezas a descomponer estos productos en sus componentes básicos, comienzas a darte cuenta de cuánto de lo que compramos es simplemente el producto terminado, en lugar de alguna sustancia mágica que solamente una empresa sabe cómo crear. Lo que perdimos en algún punto del camino fue el conocimiento de cómo juntar esas cosas nosotros mismos. En lugar de preguntarme qué detergente debería comprar después, empecé a hacerme un conjunto de preguntas completamente diferente.

  • ¿Cuáles son los ingredientes reales?

  • ¿Qué hace cada uno?

  • ¿Cuánto cuesta cada ingrediente?

  • ¿Cuánto de cada ingrediente necesito realmente?

  • ¿Cuánto puedo fabricar con una sola compra?

  • ¿Cuánto tiempo va a durar?

Y lo más importante, ¿por qué carajos estoy pagando a alguien más $200 MXN o más una y otra vez para hacer algo que quizá yo mismo pueda fabricar por una fracción del costo?

Esa botella de $200 MXN o más que compras y acabas antes de que termine el mes es una de las mayores estafas que te han vendido con respecto a este tema.

¿Y si te dijera que básicamente son 3 ingredientes, que la mayoría es 90% agua, menos del 3% son surfactantes y el resto son colorantes sintéticos y aromas artificiales y eso es todo?

Estás pagando aproximadamente $100 MXN por agua que te envían y empaquetan en una botella de plástico, y el resto del costo es por su marca y diseño. ¿Te sientes estafado todavía?

En la década de 1950, la industria del jabón no podía cobrar precios premium por las materias primas porque cualquiera podía simplemente comprarlas. Por eso añadieron aromas a sus productos y comercializaron eso durante décadas para entrenar al cerebro humano a aceptar los olores agradables como sinónimo de limpieza.

Era un gancho y la gente cayó de lleno.

La química

La química real para limpiar ropa no requiere nada de eso. Todo lo que necesitas son 3 ingredientes.

  • Surfactante — Para romper la tensión superficial.
  • Ablandador de agua — Para neutralizar el agua dura.
  • Agente alcalino — Para elevar el pH y desprender aceites y grasa de las fibras de la tela.

Eso es todo.

Y esto es lo que necesitas:

1 Jabón de Castilla puro — El surfactante — aprox. $148 MXN por barra en mercado libre

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Que Es Jabón Castilla

Este es el jabón que realmente hace el trabajo pesado cuando se trata de atrapar aceites, suciedad y otra mugre para que puedan ser eliminados durante el lavado.

No necesitas una botella elegante de detergente líquido con una lista de ingredientes que ocupa un párrafo entero para lograr eso. Una simple barra de jabón de Castilla puro puede hacer el trabajo, y lo bueno es que ahora también viene con aceites aromáticos naturales. Este producto es completamente 100% natural y mucho más seguro a tu salud, que el surfactante que utilizan en otros detergentes comerciales.

Además, tampoco necesariamente tienes que seguir comprando la barra.
Volveremos a eso más adelante.

2 Carbonato de sodio — El ablandador de agua y potenciador alcalino — aprox. $86 MXN por 1 kg

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Presta atención aquí porque esto es carbonato de sodio, NO bicarbonato de sodio. No son lo mismo.

El carbonato de sodio ayuda a lidiar con los minerales presentes en el agua dura y al mismo tiempo aumenta la alcalinidad del lavado, ayudando a que el proceso de limpieza funcione de manera más efectiva.

3 Bórax — El potenciador de lavado — aprox. $129 MXN por 1 kg

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El bórax es tetraborato de sodio, un compuesto mineral de origen natural que se ha utilizado como aditivo para lavar ropa y para limpieza durante generaciones. Ayuda en el proceso de limpieza y en el acondicionamiento del agua, convirtiéndolo en otra parte útil de esta combinación sencilla.

Tres ingredientes. Eso es todo.

No hay una botella llena de líquido de colores. No hay perfumes artificiales diseñados para convencer a tu nariz de que tu ropa está más limpia de lo que realmente está, ni más dolores de cabeza para quienes los aromas fuertes les provocan migrañas. No hay que seguir pagando una y otra vez para que alguien más mezcle tres componentes básicos y les ponga una etiqueta elegante a la botella. Y definitivamente no más erupciones en la piel.

El costo total de estos productos comprados en cantidades de 1 kg y una barra de jabón ronda los $363 MXN.

Pero con estos materiales tendrás suficiente sobrante para seguir preparando varios lotes, y cada lote puede durar todo el año o unas 300 cargas, usando ½ taza, aproximadamente 120 ml, por carga completa de tu detergente casero de oro blanco.

En total, estarás utilizando aproximadamente $150–200 MXN de ingredientes por lote, dependiendo del precio y cantidad de jabón de Castilla que utilices. Cada lote utiliza una cubeta de 40 litros aproximadamente.

Te recomiendo conseguir una cubeta de grado alimenticio, pero una cubeta común con tapa de presión también sirve. Solo necesitas una. Una cubeta de 40 litros puede costar aproximadamente $100–150 MXN, dependiendo de dónde la compres. Totalmente vale la pena.

Haz 3 lotes y vende dos por $300–500 MXN más o menos cada uno a tus vecinos o familiares y acabas de recuperar tu inversión y además obtener ganancias.

Cómo hacerlo

  1. Agrega 1 taza completa de jabón de Castilla puro rallado a una cacerola pequeña.

  2. Agrega aproximadamente 1.5 litro de agua, ponla a fuego bajo y revuelve suave ocasionalmente. Nunca dejes que hierva, o puedes arruinar el lote. Haz esto durante unos 10 minutos, o hasta que todas las hojuelas de jabón se hayan derretido completamente.

  3. Mientras tanto, llena tu cubeta de 40 litros hasta la mitad con el agua más caliente que pueda manejar tu llave. También puedes calentar el agua por separado y agregarla a la cubeta. Hasta la mitad.

  4. Una vez que el jabón esté completamente derretido, agrégalo a la cubeta. Luego agrega 1 taza completa de carbonato de sodio, seguida de 1 taza completa de bórax, revolviendo cada vez que agregues un ingrediente.

  5. Continúa revolviendo durante aproximadamente 2 minutos, o hasta que veas que ocurre el cambio químico. Sentirás cómo cambia mientras lo revuelves. Una vez terminado, llena el resto de la cubeta con agua fría.

  6. Ponle la tapa y, algo importante, déjalo reposar durante 8–12 horas durante la noche.

Cuando abras la cubeta al día siguiente, encontrarás que la mezcla se ha transformado en una sustancia translúcida(más o menos) parecida a un gel.

Ese es tu oro blanco.

Cómo usarlo

Usa ½ taza, aproximadamente 120 ml, de tu gel de detergente natural casero de oro blanco por cada carga completa.

Puedes ponerlo directamente en la tina o en la lavadora de carga frontal antes de meter la ropa. A diferencia de otros detergentes, esto no manchará tu ropa si pones el oro blanco directamente sobre ella. El gel se disuelve instantáneamente.

Y aquí hay otra cosa que notarás:

No hay espuma. Eso significa menos espuma innecesaria para esas lavadoras altamente sensibles. No hay colorantes sintéticos ni aromas artificiales en esta receta. Y esto no se trata solamente de evitar el olor a perfume.

Los ingredientes de las fragancias artificiales pueden causar irritación de la piel o reacciones alérgicas en algunas personas, razón por la cual los dermatólogos recomiendan productos para lavar ropa sin fragancias y sin colorantes para personas con eczema o piel sensible.

Y si eres una de esas personas que sufren migrañas provocadas por olores fuertes, tampoco te lo estás imaginando. Las investigaciones han encontrado que los olores, particularmente los perfumes y los productos de limpieza, pueden desencadenar ataques de migraña en algunas personas. Así que en lugar de añadir fragancia para hacer que tu ropa se sienta más limpia, simplemente la dejamos fuera.

Sin “frescura” falsa. Sin bomba de perfume. Solo ropa limpia. Para darle un impulso adicional, ilumina tus colores y blancos poniendo tu ropa al sol para secarla de vez en cuando. No necesitas usar la secadora cada vez, y evitar todo ese calor puede ayudar a preservar la vida útil de tu ropa.

Más limpia que los jabones industriales.

Extra: También puedes fabricar el jabón

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¿Recuerdas cuando dije que tampoco necesariamente tienes que seguir comprando el jabón de Castilla?

Mucho antes de que pudieras entrar a una tienda y comprar una barra de jabón, la gente lo fabricaba con cosas que ya tenía disponibles. Uno de los métodos tradicionales utilizaba ceniza de madera dura, agua y grasa animal u otros aceites.

La ceniza de madera dura no se convertía mágicamente en jabón. La ceniza proporcionaba el material alcalino necesario para el proceso. Tradicionalmente, la gente hacía pasar agua a través de las cenizas para extraer las sales alcalinas, produciendo lo que comúnmente se llamaba lejía o potasa.

Esa solución alcalina podía entonces combinarse con grasas y calentarse para producir jabón. Literalmente podías comenzar con leña, agua y grasa sobrante y convertir esos materiales básicos en algo útil para limpiar.

El método tradicional con ceniza de madera generalmente producía un jabón más suave, parecido a una pasta, porque el álcali a base de potasio se comporta de manera diferente al hidróxido de sodio utilizado para fabricar las barras duras modernas.

Eso no es un problema cuando tu objetivo es lavar ropa y hacer limpieza general. De hecho, el jabón suave se utilizaba históricamente precisamente para ese tipo de trabajos. Así que ahora no estamos hablando solamente de fabricar nuestro propio detergente para ropa. Estamos hablando de fabricar el jabón que entra en el detergente para ropa mismo.

Así que, en lugar de comprar otra barra cada vez que se te acaba, puedes aprender cómo se fabrica realmente el jabón y eventualmente producir tu propio suministro a partir de materiales básicos.

Además, si has visto la película Fight Club, hubo una escena donde Tyler Durden quema deliberadamente la mano del Narrador con lejía mientras explica el proceso de fabricación del jabón. Esa parte es suficientemente real. La química de la que están hablando está basada en la fabricación real de jabón, aunque obviamente la película la lleva al extremo.

Si vas a intentar fabricar jabón tú mismo, no juegues con la lejía. Utiliza protección adecuada, trabaja en un área bien ventilada y conoce lo que estás manipulando. La lejía puede provocar quemaduras químicas graves. Si la lejía entra en contacto con tu piel o tus ojos, enjuaga inmediatamente el área afectada con abundante agua corriente y busca orientación médica adecuada.

No intentes neutralizar una exposición de la piel con vinagre.

No necesitas saber cómo fabricar absolutamente todo desde cero mañana. Solo necesitas comenzar hoy a aprender cómo funcionan realmente las cosas de las que dependes, porque cuanto más aprendas a fabricar por ti mismo tus necesidades cotidianas, menos tendrás que depender de alguien más para fabricarlas por ti.

Eso es lo que realmente significa ser autosuficiente.

Si este artículo te ahorró algo de dinero, compártelo con alguien a quien pueda servirle. El conocimiento como este vale más cuando se comparte.

— yayogerardo, escritor, investigador, analista, anarquista, autonomista, Humano


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